5 FRASES QUE PODRÍAN ARRUINAR LA VIDA DE TU HIJO
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| Foto Crédito: Pixabay |
Todos experimentamos días cuando se siente como que no
podemos estar en la misma onda con nuestros hijos. No importa lo que digamos,
ellos no están escuchando, y, en poco tiempo, todo el mundo termina gritando y
molesto. Hay varias maneras de dejarles las cosas claras a nuestros hijos, el
problema es que siempre usamos las mismas palabras y frases una y otra vez,
esperando obtener resultados diferentes.
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Si estás experimentando problemas de comunicación con tus
hijos, créeme, no estás solo.
Antes de recurrir a levantar la voz, asegúrate que no estás
usando una de estas 5 frases que no tienen sentido.
1) ¡DEJA DE HACER ESO!
Si eres como la mayoría de los padres, esta frase
probablemente sale de tu boca varias veces al día. El único problema es que
decirle a un niño que "deje" sin darle una orden directa es como
decirle que lea un libro sin palabras. ¿Se supone que tu hijo debe dejar de
golpear, dejar de gritar, dejar sentado en la cabeza de su hermano? ¿Qué es
exactamente lo que debería dejar de hacer?
En la mente de los padres, todo parece tan obvio. Tendemos a
ver que es lo que es socialmente aceptable y no, sin embargo no vemos que es lo
que realmente el niño está aprendiendo. Reemplaza un "stop" genérico
con una acción específica, y obtendrás
obtendrás mejores resultados.
2) ¡SÉ BUENO!
Una vez más, nos encontramos con problemas de niños con
pensamiento concreto. Si tus hijos supieran lo bien que se verían, quizá no te
irritarían tanto. Una vez más, sólo están aprendiendo. Cada vez que quieres
cambiar el comportamiento de tu hijo, necesitas usar verbos concretos con
ellos. En lugar de decir: "Sé bueno", pregúntales si quieren jugar o
usa una voz tranquila y escúchalos sin interrumpir.
3) ¡BUEN TRABAJO!
Queremos que nuestros hijos se sientan bien consigo mismos,
sin embargo... Simplemente destacar a tu hijo por un resultado es sólo la mitad
de la ecuación. La especificidad es la clave para la comunicación con los
niños, por lo que en lugar de utilizar "buen trabajo", felicita a tu
hijo todo el tiempo por cada esfuerzo que haga
4) ¡ESCÚCHAME!
Da un paso atrás y reevalúa todas las veces que les has
pedido a tus hijos que te escuchen. Lo que realmente quieres, aparte de
escuchar, es que hagan lo que tu les estás pidiendo. En la mente en blanco y
negro de un niño, él te puede estar escuchando pero posteriormente, decidir no
hacer lo que le dices. Técnicamente, no está desobedeciendo…. tan solo le
dijiste que tenía que escuchar.
Sustituye la palabra "escucha" por la frase
"escucha y obedece" Establece la expectativa que tus hijos necesitan
al oír las palabras que les dices y luego sigue adelante. De esta manera harás
que tu hijo sea obediente cuando te escucha, y además conseguirás tu objetivo
final.
5) ¡TE LO DIJE!
Si tu niño realmente supiera que no debía hacer algo, no lo
habría hecho en el primer lugar. Nos angustiamos mucho cuando nos damos cuenta que nuestros hijos realmente
no llevan un comportamiento socialmente aceptable. Es nuestro trabajo enseñarles.
Insistiendo en que tus hijos deben saber lo que a ti te ha tomado años aprender
no es justo con ellos, y esto los puede hacer sentir culpables. Reconoce que el
aprendizaje apropiado no es innato al comportamiento, por tanto, se necesitan
años para averiguar los correctos comportamientos sociales.
La mayor parte del tiempo, nuestros hijos no quieren
llenarnos de ira. Ellos legítimamente quieren mantener la paz. Hay excepciones,
por supuesto, pero a menudo, es mejor darles a nuestros hijos el beneficio de
la duda. Además, si tu comunicación es explícitamente clara, tus hijos no
podrán utilizar la excusa de que: no te entendieron.
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